martes, 10 de junio de 2008

037 - Una cosa nos lleva a otra

Del 30 de Mayo al 8 de Junio se ha celebrado la Feria del libro de Málaga entre otros eventos, se ha presentado el libro de D. José María Atencia Páez, "Julian Marias - Una Filosofía en Libertad", al acto presentado por su hermano D.Rafael Atencia, fuimos un grupo de compañeros, invitados por el profesor D. Antonio Dieguez, que nos ha impartido este año un curso en el Aula de Mayores de la UMA ( introducción a la historia y filosofia de la ciencia ) y que ha colaborado junto con otros filosofos, en la confección de este libro, el acto se celebró en la Sala Muralla del Rectorado el día 2 de Junio a las 20 horas.
Hecha esta introducción y que viene a cuento, de que todos los años he visitado la Feria del Libro más de una vez, adquiriendo siempre algún ejemplar, este año solo lo he hecho en esta ocasión, en compañía de mi amigo Pepe Jimenez, una vez que salimos de la presentación del libro antes comentado, fuimos echando una ojeada a todo lo expuesto y vimos un libro que a ambos nos llamó la atención, se titulaba "Los rotarios en Málaga (1927-1936)", la verdad no habíamos oido nunca hablar de los rotarios ni teníamos idea de lo que eran, le echamos un vistazo al libro y mira por dónde, al día siguiente se publicaba un articulo en el diaro Sur sobre el mencionado libro, cuya presentación había sido a las 18 horas. Leido el articulo y ampliado con alguna incursión en Internet me he forjado una idea sobre los Rotarios, que de alguna forma tiene un paralelismo con la Masonería.
llegado a este extremo, diré que en un tiempo me interesé por el tema de la Masonería y mira por dónde allá por los años 80, conocí a través de mi trabajo, a una persona que pertenecía a una logia masónica, de esta persona solo voy a decir que vivía en Fuengirola y que no la he vuelto a ver, como dato diré que estaba emparentado con una persona que fué ministro en la época "Franquista", pero recuerdo aquella "tarde - noche", especialmente, en la que bajo los efluvios del alcohol, y en su chalet, nos contó su vida y digo nos, porque aquel día me acompañaba un compañero de trabajo Francisco Romero, Curro como le conociamos todos, aparte de su vida nos relató su iniciación en la Masonería y nos sació con muchos detalles, que transcurrido tantos años ya ni los recordaba, pero que me han venido a la mente a raiz de este encuentro con estos temas, todo lo que nos relató parecía sacado de una novela, pero como dice el refrán "los borrachos y los niños siempre dicen la verdad", así que decidimos creerle, sobre todo cuando en plena verborrea y dado el interés que le prestabamos, me regaló su anillo bien hermoso en el que se apreciaban los simbolos grabados de la Masonería, el cómpas y la escuadra, al día siguiente y con una resaca horrorosa, recordabamos como se esforzaba al despedirnos, en recuperar su anillo que por supuesto se lo quedó. Así que como titulo este espacio "Una cosa lleva a otra" me han venido a la mente cosas que ya tenía olvidadas, un saludo y buenas noches.
Joaquín G. Casanova

036 - Pensamientos y reflexiones - mes Junio

LA TIENDA DE LA VERDAD


Le tocó el bote de la primitiva. Muchos millones. En Euros.
Compró todo lo que quiso y más. Se vio rodeado de cosas. De muchas cosas. Todas sus frustraciones del tener se vieron sobradamente satisfechas. Le sobraba dinero. No sabía qué hacer con él.
Nunca nadie poseyó tantas cosas, pero nunca nadie se sintió tan solo. No es que tuviera soledad, es que era un solitario.
Pensó, pues, que ahora necesitaba amar y ser amado y, también, necesitaba la Verdad.
Se puso manos a la obra. Buscó el amor. Algo al alcance de cualquier pobre, pero que era incapaz de conseguir este nuevo rico.
Acostumbrado a habitar en la peana, era incapaz de dialogar. Y el amor, ayuno de diálogo, desde la verticalidad, a lo más que puede llegar es a confundirse con el sexo. Con dinero sólo puede comprarse sexo.
La amistad, el compañerismo, el afecto, la ternura, la querencia, el cariño, la simpatía, el AMOR, no sabe nada de dineros. “Con dinero y sin dinero…” seguía siendo un solitario. Renunció, tuvo que renunciar, a lo que nunca había disfrutado, por desconocerlo. Renunció a las personas y se automutiló como persona.
Paseaba, solitario, por la ciudad. Miraba escaparates por el simple placer de decirse a sí mismo: “ya lo tengo”, “ya lo tengo”, “ya lo tengo”…. Masturbación interna viaria. Tiendas y más tiendas.
Pero chocó con un viejo, pequeño y sucio escaparate. Oscuro. Con unos visillos medio descolgados. Se frenó en seco. Levantó la vista y en la marquesina nada había escrito. Aplastó su nariz sobre el cristal. Sobre un atril, al fondo, había un cartel, escrito a mano y con trazos inarmónicos. “Tienda de la verdad”.
TIENDA DE LA VERDAD.
Se pellizcó para comprobar y convencerse de que no era un sueño. No despertó. Estaba despierto. Era verdad. Allí ponía: “TIENDA DE LA VERDAD”.
Nunca imaginó que la Verdad pudiera venderse y comprarse.
(Recreo y amplío un texto de Anthony De Mello, con este mismo título)
Lo que nunca había tenido, ahora podía adquirirlo. Comercio de la verdad. Vender verdad-comprar verdad. Y él tenía dinero.
Apretó el timbre, cubierto de polvo. Un señorita abrió la puerta y, amablemente, lo invitó a entrar. Dio una ojeada a su alrededor. Era un distribuidor con varios mostradores. Detrás de cada uno, un señor de aspecto no muy serio. La señorita requirió su atención.
-¿Qué desea el señor?.
- ¿Es verdad lo que pone en el letrero?. ¿Venden Uds. Verdad?.
- Sí, señor. Vendemos Verdades.
- ¿Cómo, Verdades?. ¿Es que existen muchas Verdades?.
-Por supuesto, señor. ¿Ve Ud. este mostrador?. En éste se vende la Verdad parcial, en ese la Verdad relativa, en aquel la Verdad estadística, en aquel otro de allí la verdad…
- No. Señorita. Yo voy buscando una Verdad más sólida, una Verdad más fuerte.
- Entonces le acompaño, sígame.
Pasaron por un estrecho pasadizo, en penumbra, con las paredes desnudas y vírgenes de mano humana. Desembocaron en otro distribuidor. Vio varios mostradores. Tras cada uno de ellos un varón de aspecto grave, serio pero alegre, atento. Sobre cada uno de los mostradores un letrero distinto.
VERDAD MORAL. VERDAD ARTISTICA. VERDAD MATERIAL. VERDAD FORMAL. VERDAD ONTOLÓGICA.
- Cada uno de ellos le irá explicando la verdad que vende y que Ud. podrá adquirir, - le indicó la señorita que, amablemente, se retiró y volvió a la puerta de entrada de la tienda.
- Mire. Aquí se vende la VERDAD MORAL.
- Explíquemela, por favor. Muéstreme sus caracteres, intente venderme su producto.
- La verdad, señor, es que la Verdad Moral está en su interior. Sólo Ud, es testigo de ella. Cuando alguien llama a otro “mentiroso”, seguramente no sabe lo que está diciendo, no está usando bien el lenguaje.
La Verdad Moral es la coincidencia entre lo que se dice y lo que se piensa. Cualquiera puede oír lo que Ud. dice, nadie, salvo Ud. sabe lo que Ud. está pensando. Nadie, salvo Ud, pues, puede saber si hay o no coincidencia entre lo dicho y lo pensado, entre la Verdad Moral y su opuesto, la Mentira.
Siempre se dijo que era un pecado. Quizá sólo sea una impostura, un tapón, un impedimento para la confianza, para la convivencia.
La Verdad Moral, muchas veces es incómoda y trae de la mano enemistades. Si Ud. siempre quiere ser sincero, a toda costa, le va a costar más de un disgusto. ¿Puede llamársele feo a ese feo niño ante una madre que lo quiere con locura?. ¿Puede llamársele “enana” a esa mujer de baja estatura o “tonel”, si además está obesa, hiriendo su sensibilidad, segando su autoestima?. Entre la felicidad de los otros y su sinceridad, ¿con cuál se queda Ud.?. ¿Es necesario ser, siempre, sincero?. ¿Tiene Ud. Derecho a decir, siempre, ante cualquiera, lo que Ud. está pensando?. ¿Es necesaria, siempre, la Verdad Moral?. ¿No se basa la convivencia, muchas veces, en pequeñas mentiras que conllevan felicidad?. ¿Es pecado o impostura alimentar la imaginación de los niños cuando llegan los Reyes Magos o se le cae un diente?.
Hay que hacer muchos equilibrios con la Verdad Moral.
Aunque Ud. quisiera adquirirla, ni yo podría vendérsela ni Ud. podría comprarla. Es gratis. Viene incluida en la conciencia de cada uno. ¿Ha practicado Ud. la Verdad Moral o ha mentido, más de una vez, en su vida?.
El nuevo hombre rico se quedó pensando, sin responder (no siendo que mintiera). Dudó y dudó. Dio un paso atrás, sin decir nada. Y se dirigió al siguiente mostrador.
“VERDAD MATERIAL” anunciaba el cartel del nuevo mostrador.
- “Hola, Sr. Verá Ud. Aquí vendemos la Verdad Científica. Es la Verdad de la que Ud, seguramente, sabe algo y ha oído hablar, y más hoy día.
La Verdad científica es, podríamos decir, a la que normalmente nos referimos cuando hablamos de Verdad. La Verdad Material es la coincidencia entre nuestros pensamientos y la realidad. Cuando Ud. afirma que este mostrador es de madera y que es rectangular y luego acudimos al mostrador y vemos, comprobamos, que es de madera y que mide ocho por cinco, como hay coincidencia entre el mostrador y lo que Ud. ha afirmado sobre el mostrador, esa es Verdad Científica.
Si Ud. hubiera afirmado que el mostrador era metálico y redondo, sería una Falsedad. No Mentira, sino Falsedad.
Cuando se afirmaba que la tierra era el centro del universo no era mentira, era Falso. La tierra no está en el centro del universo.
Coincidencia entre el pensar y el ser. “Adaequatio intentionalis intellectus et rei” - decían los antiguos.
Como Ud. comprobará la Historia de la humanidad es la historia de las falsedades más que de las verdades, porque éstas están constantemente convirtiendo en falsedades las hasta entonces consideradas verdades. Nuestras verdades científicas actuales –téngalo Ud. por seguro- serán superadas, depuradas, corregidas, sobrepasadas por descubrimientos posteriores.
Aunque Ud. quisiera comprar esta verdad yo no podría vendérsela, porque aún no la tengo. Ni yo ni nadie. Sólo puedo indicarle el camino, el método, el meta-odos, para ir acercándose a ella. Pero ese camino –debe Ud. saberlo- es interminable. Tiene dirección, pero no existe la meta. Ésta siempre está algo más allá de donde Ud. haya llegado. Del mundo Macro, del Universo, apenas conocemos algo. A diario estamos descubriendo más y más y más. Y del mundo Micro, ¿Qué quiere que le diga?. Ahora andamos liados con el mapa genético, con la materia negra, con la Física cuántica, con los agujeros negros…. Además del cambio climático, de la capa de ozono… Esto no tiene fin. Le puedo asegurar que si Ud. opta por la Verdad Científica, corra lo que corra, morirá corriendo, pero nunca en la meta. La meta no existe. Sólo el camino.
El nuevo hombre rico se desilusionó un tanto. ¡Vaya panorama el que se le presentaba!.
Se dirigió al mostrador de la Esquina. VERDAD ARTÍSTICA. Se acercó tímidamente. Con un gesto preguntó al dependiente qué era esa cosa llamada “VERDAD ARTÍSTICA”.
El dependiente, agachándose bajo el mostrador, sacó dos pinturas, dos cuadros exactamente iguales y los puso sobre el mostrador. Los firmaba un tal Picasso.
- ¿Qué ve Ud. Señor? – preguntó muy educadamente el dependiente.
- Dos pinturas de un tal Picasso.
- Fíjese Ud. bien, por favor.
El nuevo hombre rico miró y miró; las remiró, muy detenidamente. Pero las veía exactamente iguales.
- Son iguales – respondió, extrañado por la insistencia del dependiente.
- Parecen iguales, Sr. Pero no lo son, una es una copia, una imitación, un plagio, una suplantación. Uno de estos Picassos no es un Picasso.
- Los veo iguales. O ambos son originales o ambos son copias. Son exactamente iguales.
- Eso es lo que parece, ¿Verdad?. Pero no lo es. Éste de la derecha es una copia realizada por un extranjero residente en Mallorca que copia e imita maravillosamente bien. Es un buen imitador, pero no es un creador. Copia belleza, no la crea original. La verdad artística es la verdad creada, no la recreada. No que ésta sea fea y no sea belleza. No es la belleza primera, la original, la auténtica, la primigenia, la que salió de la mente del artista. Una imitación de un Picasso no es un Picasso. La mayoría de los artistas, sean arquitectos, escultores, pintores, poetas, novelistas,….. son grandes imitadores pero no creadores, son ejecutores de lo por otros descubierto. Los genios son los rompedores, los que hacen que lo que antes no existía ahora exista. Suelen ser genios a los que la intuición, la luz, los pilla siempre trabajando. Suelen ser raros, porque buscan donde nadie cree haya algo y buscan lo que otros dicen que eso es imposible “y, además no puede ser”. A veces son encerrados por locos. Son anormales, aunque por exceso, Se salen de la norma. Ésta les viene pequeña. Para que Ud. me comprenda, es lo que me comunicaba, hace años, en un pueblo de Córdoba, en La Rambla, una gran ceramista llamada Caty Alcaide: “En este pueblo, Tomás, hay muchos industriales, que se están enriqueciendo, hay varios artesanos, dignos de elogio, pero sólo somos dos creadores, que malvivimos, por incomprendidos”. El artista, Sr, como lo que hace es adelantar las líneas de por dónde va a ir el futuro, los del presente no lo comprenden, lo obvian, se resisten, se ríen, lo desprecian. No es fácil ser “anormal” (aunque sea por exceso), en una comunidad de “normales”. Cuando la mediocridad es la norma los extremos no encajan.
Nosotros, Sr. Le podemos vender el camino, pero no la meta. Los descubrimientos tendrá que ser Ud, quien los “descubra”, creándolos. Es una dura tarea.
El nuevo hombre rico quedó como una mezcla entre agobiado, abrumado y oprimido. Movía la cabeza de un lado para otro, como diciendo, para sus adentros: “joder con los artistas, vaya vida perra que llevan o les espera”.
Miró al otro extremo y observó el último mostrador a la vista. Raro mostrador. Una pizarra, a su espalda, llena de fórmulas, con números y letras y que no entendía. “VERDAD FORMAL”, rezaba en el rótulo, encima de la pizarra. Un señor con el pelo blanco, largo y alborotado. Alguien parecido al Einstein ya mayor, lo invitó a sentarse. Se sentó.
- Muy buenas tardes tenga Ud. Señor. No se asuste de lo que ve en la pizarra. Aquí tenemos la Verdad Formal. Es una Verdad que Ud. conoce muy bien.
- Yo no sé qué es la Verdad Formal – dijo el nuevo hombre rico.
- Ud. ha practicado, muchas veces, la Verdad Formal.
- ¿yo?.
- Veamos. ¿Ve Ud, este cajón?. Si Ud. tuviese diez millones de euros y metiese en este cajón la mitad. ¿Cuántos millones habría en el cajón y cuántos tendría Ud?.
- Naturalmente cinco millones cada uno.
- Y si de sus cinco millones metiese la mitad en el cajón, ¿cómo quedaría la cosa?.
- En el cajón habrá siete millones y medio y yo tendría dos millones y medio.
- Pero, como Ud. puede ver, en el cajón no hay nada, todo lo tiene Ud. Esto es la matemática, un juego de cantidades. La matemática no roza las cosas, no maneja cosas, no trata de la realidad, sólo juega con cantidades. ¿Qué pasaría si…. y luego si….?. No afirma que eso ocurra, sólo dice lo que pasaría si se dieran esto y esto y esto. No que se dé.
“Si yo me llamo Tomás entonces mi nombre empieza por “T”. Es así que yo me llamo Tomás; luego…..” ¿qué conclusión sacaría Ud?.
- Pues que “su nombre empieza por “T”.
- Pero ¿y si “mi nombre empieza por “T”?.
- “Luego Ud. se llama Tomás”.
- ¿Y si me llamase Timoteo o Teodoro o Tadeo?. Ha cometido Ud, un error muy corriente, denominado “afirmación de consecuente”, ha aplicado Ud. una regla inválida. Estamos hablando de la LÓGICA, que, junto a la Matemática, son las dos Ciencias Formales. Tratan de “formas” o “fórmulas”, no de contenidos. No tratan de nada en concreto porque sólo tratan de moldes que pueden ser rellenados con lo que Ud. quiera. Si decimos que 4x5 son 20, 4 pueden ser jirafas y 5 niños, y “SI tenemos 4 jirafas y SI en cada jirafa hay montados 5 niños, entonces tendríamos 20 niños”. Pero 4 pueden ser coches, sacos, pisos, monederos,…lo que Ud. quiera y 5 pueden ser ministros, tiendas, árboles, maestros, piedras, y entonces tendríamos…. El Matemático y el Lógico sólo afirman lo que habría si hubiese, no que haya. Ellos son ajenos a la realidad, no la manejan. “La naturaleza está escrita en lenguaje matemático, así que el que no sepa matemática no se va a enterar de nada” –había dicho hace varios siglos un genio. Quítele Ud. los números y las letras (las fórmulas) a la Física, a la Química, a la Biología, a la Economía, a la Astronomía… y se quedan ciegas, sordas, cojas. No pueden caminar. No pueden moverse. Las Ciencias Formales son el armazón de las Ciencias Materiales.
¿Se imagina Ud. un triángulo con cinco ángulos y ocho lados?. Es absurdo.
Lo opuesto a la Verdad Formal es la Contradicción, el Absurdo.
¿Qué me dice Ud.?.
El nuevo hombre rico estaba anonadado, se sentía abatido, casi casi humillado. Había entrado en aquella tienda con toda la ilusión del mundo y no había hombre en el mundo más desilusionado.
Miró con “cara de perro apaleado” a aquel señor de pelo tan singular. Medio sonrió. Se dio la vuelta. Hizo ademán de marcharse.
- No se marche Ud, todavía Sr. Aún quedan, en aquel rincón, dos mostradores. Quizá le interese alguna de esas Verdades.
En un mostrador medio escondido podía leerse: VERDAD ONTOLÓGICA.
- Acérquese Ud. ¿Podía decirme qué hora es?, por favor.
El nuevo hombre rico levantó el puño de su camisa y dijo: “son las 17, 40 horas”.
El dependiente quedó mirando el reloj.
- ¿Es de oro? – preguntó amablemente.
- Tiene que serlo. Me ha costado un ojo de la cara.
- ¿Me permite?, por favor.
Entró en la rebotica, sacó un líquido, dejó caer una gota sobre la cadena del reloj. Posteriormente hizo pasar por él un rayo de luz y apareció en una pantalla algo así como un código de barras; y exclamó:
- Esto no es oro, Sr.
- ¿Que no es oro?.
- No. “este oro no es oro”. Parece una contradicción. Pero esta es la verdad que aquí vendemos. La Verdad Ontológica.
No es oro, aunque se le parezca. Es un falso oro. O sea, no es oro, es otra cosa distinta, aunque parecida, al oro. Cuando el oro es oro, y el agua agua, y la madera madera, y la estrella estrella,…. Cuando una cosa es ella misma y no otra, esa es la Verdad Ontológica. Hablamos de la realidad. Del oro real, del agua real,…Su reloj es de oro irreal, o sea, que no es realmente de oro. La coincidencia de una cosa con ella misma. Ser realmente lo que es. Esa es la VERDAD ONTOLÓGICA. Su reloj es de oro APARENTE, no real. Lo opuesto a la REALIDAD es la APARIENCIA. Referido a las personas es la HIPOCRESÍA, aparentar ser lo que no se es. El camuflaje es la técnica que la naturaleza y el hombre emplean para aparentar ser lo que no se es o para aparentar no ser lo que se es. Cuando Moisés, el de la zarza ardiendo, le preguntó a Dios: ¿Qué les diré a tu pueblo cuando me pregunten por Ti?- Les dirás: Vuestro Dios ha dicho: “Yo soy el que soy”.
La Verdad Ontológica consiste en ser lo que se es. Es lo opuesto a la Doblez.
¿Es Ud. Verdadero Ontológicamente?. ¿Ha intentado Ud, alguna vez aparentar ser lo que no es?. El hombre aparente no es el hombre real. El hombre debería ser trans-parente, manifestar lo que se es y como se es. Sería Ontológicamente Verdadero. Un hombre real, auténtico.
El nuevo hombre rico, el pobre hombre rico, ya no sabía ni responder, menos aún qué responder.
- “Cuántas veces, Sr. – expresó el dependiente – creemos vivir en la Verdad y, sin embargo estamos viviendo en el Error. Porque, debe Ud. saber que la verdad también es “un estado en el que estar”. Ud. Sr. por ejemplo, “está en un error” si cree que estamos en el año 2008. No es verdad. Si Ud, no sabe, no conoce, el error que cometió el fraile Domingo el Exiguo cuando se le ordenó que calculara el año del nacimiento de Jesús de Nazaret, Ud. cree que está en el 2008, cree que está en este año, y no es verdad, viviría Ud. en un error. Estado de Verdad y Estado de Error. Vivir en la verdad. Vivir en el error. Claro que quien es consciente de vivir en el error está en la verdad, quien no es consciente, no.
¡Pobre hombre rico¡. Parecía llevar sobre sus hombros, como Atlas, todo el peso del mundo.
- Claro que si Ud. quiere la VERDAD TOTAL, PLENA, COMPLETA, debe Ud. pasar por aquella pequeña puerta en penumbra. Un anciano, con un triángulo de corona, podrá mostrársela.
Entró sin dudarlo.
- Vengo a comprar la Verdad Total.
- Muy bien, Sr. ¿Sabe Ud. ya cuál es el precio?.
- Me da igual. Puedo pagarla. Quiero la Verdad Total, Plena, Completa. Deseo poseerla para descansar definitivamente y vivir, residir, habitar en la Verdad.
- No. Verá Ud. Sr. el precio no es en dinero.
- No le entiendo –respondió el nuevo hombre rico, el pobre hombre rico.
- Verá Ud. Sr. el precio es que “NUNCA MÁS PODRÁ ESTAR EN PAZ”.
- ¿Cómo dice?.
- No va Ud a conocer el reposo. No va a descansar en paz. Verá Ud. Sr. Ha caído en la tentación. En la misma que cayó Eva, que quiso conocerlo todo, quiso saberlo todo, por eso comió la manzana del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. El querer conocerlo todo, saberlo todo, es humano, no es malo. Lo malo es querer hacerlo por atajos, de golpe, no poco a poco, madurando. Ud, como Eva, quiere conocer la Verdad Total, quiere ser como Yo, como Dios. Porque Yo soy LA VERDAD. Y tú quieres serlo por un atajo, por el atajo del dinero.
Se lo voy a explicar y lo entenderá. Verdad Total es verlo todo en cada cosa. En este grano de trigo (le mostró uno), si fueras Dios o como Dios, verías la espiga, al segador, al molinero, al panadero, al comprador, al que come el pan, a la amante del que come el pan, a sus hijos que aún no están ni encargados,….
En cada cosa verlo todo. Porque en cada cosa está todo. Porque “todo está relacionado con todo” –que dijo el filósofo.
Conocer una cosa es conocer todas las relaciones, reales, probables, posibles, futuribles, pasadas, presentes, futuras….
El trabajo divino es agotador.
¿De verdad que quiere Ud. la VERDAD TOTAL?.
El pobre hombre rico salió cabizbajo, no sin antes darle a Dios las gracias.
Por el camino iba musitando: “aún necesito alguna mentira, mantenerme en algún error, comprobar mis cotidianas falsedades, deducir contradicciones, seguir con imitaciones, proseguir con algún plagio, aparentar y mostrar lo que realmente no soy del todo pero que los demás no lo saben. Necesito vivir. Necesito Justificaciones. No puedo con las razones. Necesito seguir siendo hombre”.
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Por : Tomás Morales Cañedo
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CRÍTICA, CRITERIO, CRISIS.

Para poder “criticar” hay que tener un “criterio”. Se “critica” desde el “criterio”. Sólo desde él pueden aducirse, invocarse, razones.
Yo, que, por principio, no cedo ante las personas (el argumento más débil siempre ha sido y será, al menos para mí, el “argumento de autoridad”), retrocedo, sucumbo ante las razones.
Uno, con la experiencia propia y ajena a la espalda, ha llegado a ser lo suficientemente poco torpe para no tener problema en cambiar de criterio cuando las razones alegadas por el otro, con su criterio, pesan más que las mías.
Se necesita ser burro para no querer, jamás, bajarse del burro.
Dice el adagio que “un pesimista es un optimista que se ha informado bien”
El pesimista nunca arregla nada porque se inhibe, no se pone manos a la obra, no se mueve, lo ve pasar, aguanta el tipo.
El optimista, en cambio, aunque inconscientemente, muchas veces, se lanza, y lo estropea.
Yo no sé qué es mejor: si que salga poco agua por el grifo o que se rompa la cañería.
Pero, tanto el optimismo como el pesimismo son hechos psicológicos; no son, necesariamente, valores.
El optimista suele ser un arriesgado, suele pecar de inocencia y de imprudencia; mientras el pesimista peca de pasividad. Ambos suelen ser pecadores.
¿Tratar de “enmendallo”, aunque se rompa, o de “mantenella”?. Siempre será un dilema.
Lo que hay que ser, siempre, es CRÍTICO.
Ser “crítico” no es ser negativo, porque “criticar” es intentar separar la paja para que se muestre el grano; es iluminar, dar luz, para que se vea bien lo que hay; intentar ver las virtudes de algo o de alguien, para alabarlas y de detectar los defectos para poder corregirlos.
Yo puedo hacer una crítica positiva de la filosofía de Marina o de Savater, como puedo hacerla negativa de una película, de un espectáculo, de un edificio, de un comportamiento. Ser crítico no es ser negativo, es algo sensato que todos deberíamos ensayar constantemente.
El que “critica” desde su “criterio” lo que intenta es ser objetivo. Otra cosa es que su criterio sea el más adecuado. Por eso el crítico es un contendiente nato, echa sus razones a la arena para que se defiendan por sí mismas ante las de los demás. El crítico necesita rivales (no enemigos). Quiere confrontar, necesita hacerlo. Quiere saber si está en el camino correcto o si tiene que cambiar. Aplaude o denuncia y quiere saber si los demás también lo hacen y si no, por qué no. Quiere penetrar en las cosas, no meterse con ellas. Su meta es que funcione mejor lo que funciona y que funcione lo estropeado. Es un optimista de los fines, un enamorado de las metas.
¿Recuerdan aquello de “quien bien te quiere te hará llorar”?. No es de sádicos, es de críticos, es de sensatos, incluso de perfeccionistas. Quieren lo mejor.
Cuando me he marchado de la enseñanza, antes de tiempo, disfrutando como he disfrutado de y en mi trabajo, era por ser un crítico y comprobar, legislatura tras legislatura, que, quien podía echar el freno al desvarío, al deterioro, lo aceleraba, y el terreno era, cada vez, más resbaladizo. ¿Denunciarlo era ser antipatriota?. ¿Es que, acaso, yo no reclamaba una enseñanza mejor?
Nos quejamos de que los padres intentan suplir la dejación de funciones y las ausencias paternas con la adquisición de cosas para sus hijos. El niño pide, necesita, reclama, afecto y el padre le compra la Play.
La Administración actúa como el mal padre. Crea Centros T.I.C., sembrando de ordenadores los institutos, sin ser conscientes de que los P.C. son, sólo, instrumentos. No por regalarle bolígrafos, el niño va a saber escribir, a escribir bien, a escribir mejor.
Ahora está impulsando el bilingüismo y, de nuevo, triunfa la publicidad y la propaganda. ¿Se imaginan a un matemático o un historiador, estudiando inglés, en horas libres y a marchas forzadas, para enseñar sus materias en inglés?. Pues imagínenselo.
La Educación y la Enseñanza (no las confundamos) mientras:
1.- Los padres no apoyen la autoridad moral del profesorado.
2.- La sociedad siga minusvalorando tanto la función docente como al docente (“siempre pensando en las vacaciones”).
3.- Los alumnos no se convenzan que sin el esfuerzo, sin el trabajo, sin dejarse las pestañas en el flexo… nada puede conseguirse.
4.- La Administración Educativa siga mirándose el ombligo y sólo piensen en estadísticas
Estadísticas, dichosas y malditas estadísticas. Un tipo de mentiras.
Hay dos herramientas fundamentales sin las cuales nada es posible. La lengua y la matemática. Si ellas fallan, que son los cimientos, todo el edificio tiene que resentirse. Y ahora resulta que se puede “pasar de curso” con cuatro “cates”. ¿Uds. se imaginan un niño pasando al curso siguiente sin haber superado Lengua, Matemáticas, Historia e Inglés (por ejemplo)?.
Y, luego, llega la tribu Psi-, la nueva secta iluminada que todo lo arregla, que lo está invadiendo todo, que tiene solución para todo:
- Si hay un accidente, allí habrá un psicólogo.
- Si quieres dejar de fumar, al psicólogo.
- Si tienes problemas con la pareja, la solución está en el psicólogo.
- Si está preocupadísimo/a por sus hijos, al psicólogo Ud. y sus hijos.
- Si tienes problemas con la droga, corriendo al psicólogo.
- Si te juegas media pensión en las maquinistas tragaperras del bar, al psicólogo.
¡Dios¡ ¿queda alguna parcela libre de psicólogos?.
Que el niño se lo pase bien en la escuela (concepto únicamente lúdico del proceso de aprendizaje), que el profesor sea un mediador, un intermediario, que la escuela sea democrática, que las decisiones sean colegiadas.
El desarrollo social por encima de cualquier otro tipo de desarrollo infantil.
Roussonianos ellos, “el hombre es bueno de nacimiento y la sociedad es la que lo “malea”, la que lo hace malo”. Por lo tanto, “que cambie la sociedad para que el niño encaje”, “que cambie el sistema para que el niño se acople”
Soy y seré crítico.
Un crítico es el que está dispuesto a disparar a “todo lo que se menee”.
Pongamos un ejemplo.
Si nuestro hijo pequeño nos dijera que iba a romper la hucha porque quiere comprarse chucherías, intentaríamos recordarle lo de las “vacas gordas y vacas flacas”, y que si ahora…..vendrán tiempos en que….. y le habríamos aconsejado que no lo hiciera. Pero como es/era un niño (y un niño no atiende a razones) lo más seguro es que no nos hiciera caso.
Pero ¿cuando hablamos del erario público?. Que estaba boyante, la “vaca gorda”, “la despensa llena”… y la hemos vaciado, hemos repartido, sin necesidad, los víveres almacenados, y ahora, que llega “la vaca flaca” no tenemos qué darle de comer.
¿Con qué Criterio se tomó esa decisión?. Porque ellos no eran/no son niños.
No seré yo el que afirme que esa decisión es LA causa de ESTA crisis, pero, ¿coadyuvar?, ¡vaya que sí ha coadyuvado?.
Quizás ahora las “bocas” sedientas de los camiones de los transportistas podrían haber sido algo saciadas, con parte de aquellas reservas.
“El que regala, bien vende, si el que recibe lo entiende” – dice el refrán.
Bienvenido sea el regalo, bienvenidos sean los 400 €. Bien votada salió la opción. Bien entendido el mensaje. Bien ganadas fueron las elecciones. ¿En limpia y sensata lid?.
Pero ¿priman/deben primar los objetivos “objetivos” o los intereses “subjetivos”?.
¿Hubo razones objetivas para gastar los ahorros en chucherías?. Y ahora que el petróleo está por las nubes y la luz se apaga si no pagas el subidón…. Resulta que no tenemos ahorros.
Tanto un optimista desmesurado como un pesimista tenaz nos pueden llevar a la crisis.
Sólo 400 €. Pero un buen negocio. ¿Nadie veía que ello era una desmesura? ¿Que sólo eran motivos personales y no razones objetivas?.
La POLIS griega se sentía orgullosa de ser AUTÓNOMA, AUTÁRQUICA Y AUTOSUFICIENTE.
¿Podéis decirme qué de polis tiene esta nuestra España?.
Las micropolis de las autonomías…..
La macropolis de la Comunidad Europea…….
La insuficiencia y dependencia energética…….
¿Qué quieren que les diga?
Pero “lo otro” no vende, nadie lo compra, nadie lo vota, es apuntarse a caballo perdedor.
“Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio….”.
Dice Sartre, el filósofo francés existencialista, que “todo político tiene las manos manchadas”.
Yo no soy Sartre, ni soy tan drástico, sólo afirmo que “los políticos tienen las manos atadas”, tienen parte de su mente secuestrada.
¿Te imaginas que tu hijo quisiera rescatar su seguro de vida por hacer un viaje a Cancún, cuando tú sabes que el día de mañana (que puede ser cualquier día) la bonanza económica empiece a cojear y haya que empezar a apretarse el cinturón porque la Seguridad Social peligra?.
Si legalmente es lícito, es inmoral aplicar el principio de “el fin justifica los medios”
¿Alguien puede mostrarme otras razones, otro criterio?. Pero, eso sí, no me vale el lanzamiento de la pedrada del “y tú más” o “y tú peor”. Eso no es una razón, ni siquiera es una justificación. Eso es, sencillamente, una excusa. No me vale.
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Por : Tomás Morales Cañedo
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CIENCIA Y RELIGIÓN: en busca de la irrealidad.


La persona que desea, que ansía, que necesita irse de un sitio es por aventura, por curiosidad, por no conformarse, o porque no está a gusto en ese lugar y quiere irse a otro mejor (a no ser que sean masoquistas).
Si alguien no está contento o de acuerdo con la realidad que tiene ante él, con la que le rodea y en la que vive, porque…. (por lo que sea) busca otra, bien investigándola, bien creyéndola.
Ambos métodos de búsqueda son totalmente distintos, pero ambos apuntan a algo más allá de lo que hay aquí.
Ambos, el que razona y el que cree, buscan lo desconocido. Uno subiendo, paso a paso por la escalera, corrigiendo la trayectoria, cambiando de escalera, avanzando poco a poco, errando, corrigiendo, rectificando,…. pero avanzando. El otro sube de golpe, en ascensor, pulsando el botón de la fe (muchísimas veces el de la credulidad), pero en un “santiamén” se encuentra instalado en su “irrealidad”.
En el fondo-en el fondo, el deseo más profundo del hombre mortal, sea creyente o no lo sea, es no morirse (porque morirse es una putada, ¡oiga¡).
Como decía en otro artículo, recogiendo un viejo adagio, y con cita de Unamuno y su deseo de eternidad, hay tres maneras de no morir del todo:
1.- Con los genes (teniendo descendencia).
2.- Con las ideas (escribiendo el Quijote o San Manuel Bueno, mártir, o Veinte poemas de amor y una canción desesperada, por ejemplo).
3.- Con las cosas físicas (creándolas, por ejemplo plantando un pino o haciendo que exista el motor de explosión, el telescopio o el microscopio).

Es aquello de “tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol”, como las tres obligaciones de todo mortal, para dejar de serlo del todo.
Nosotros seremos finitos, limitados en el tiempo y en el espacio, pero la especie continúa. Nosotros, a la especie, le importamos un pimiento.
Nosotros moriremos pero nuestros hijos, nuestras ideas, nuestras creaciones, ahí seguirán. Tanto a la vida, como a la cultura, como a la naturaleza, que seamos nosotros o sean otros, les da igual.
“Nuestros hijos no son nuestros, es la vida, que se manifiesta a nuestro través, somos instrumentos de la vida” –dice el poeta. (A la vida nosotros no le importamos, a ella “le da igual Juana que su hermana”).
Mientras haya una sola persona que lea tus ideas, que reflexione sobre ellas, oponiéndose, asumiéndolas, rectificándolas, ampliándolas, mutilándolas, retocándolas…
Mientras haya alguien sentado a la sombra del pino, o recogiendo piñones, o admirándolo, o….
Mientras haya alguien que te recuerde como una buena persona, como un antepasado, como un ascendente….
Aún no estás muerto del todo, sigues viviendo, en cierta manera en el cuerpo y en alma de otras personas.
Si, además de esta vida temporal alargada, elástica, en la que ya sin estar todavía estás, si no te conformas con ella, y quieres más, quieres vivir eternamente, no tienes más que creerlo. ¿Qué vas a perder con ello?.
No lo hagas si ello va a hacer de ti una persona agria, resentida, fanática, desgraciada. Pero hazlo si con ello eres feliz, pero no a costa de ti y menos aún de los demás.
¿Que cómo se conseguiría esa inmortalidad eterna (suponiendo (que ya es mucho suponer) que exista)? De la manera más fácil, siendo, en esta vida, honrado, contigo mismo y con los demás, siendo solidario, siendo honesto, cumpliendo con tu ser persona, siendo persona, siendo feliz (sólo así puedes contagiar a los que te rodean). No le hagas caso a San Agustín, que afirma que “el cielo tiene un aforo limitado y que como no llegues a tiempo…”, ni a los hombres vestidos de negro que han estrechado tanto la puerta de entrada que parece la grieta de una gruta.

El cielo, si existiera, se te daría por añadidura.

Cuando alguien me habla de una “sociedad del amor”, del “amor a la humanidad”, de que “todos seamos hermanos” …yo, en el otro lado de las cosas, sencillamente, no estoy de acuerdo. El amor no es obligatorio.
Cuando, casi a diario, viajo en el autobús, yo no quiero que el conductor me ame, lo que quiero es que cumpla perfectamente su quehacer, que sea honrado, que sea honesto, amable, servicial,… en una palabra “que sea un buen conductor”. El amor que se lo muestre a su pareja, a sus hijos, a sus padres,…

(Como, casi siempre, me he ido por los Cerros de Úbeda)

Tanto los científicos (razón y mucha imaginación) como los crédulos (pura imaginación) lo que buscan es algo irreal, algo más allá de esta realidad que los envuelve. Nos hablan de “supercuerdas” o de “antimateria” o, también, de “milagros” y de un “cielo perfecto y eterno”. ¿Realidad?.
Galileo, el padre de la ciencia moderna, estudiaba la realidad que tenía ante él, la misma que negaban y rechazaban los teólogos, los astrólogos, los magos…
Esa naturaleza era/es bella, y puede ser estudiada y comprendida sin recurrir a seres sobrenaturales, ni a milagros, ni a piedras filosofales.
Pero… la ciencia de hoy ¿qué es lo que estudia?: el Big-Bang, la materia oscura, la antimateria, los agujeros negros, las 11 dimensiones, las supercuerdas,… ¿Todo esto es real?.
La micro-ciencia, la macro-ciencia, la pseudo-ciencia, el caldo de las religiones y religiosidades… ¿qué buscan?, ¿la realidad? ¿o lo que se supone que hay/tiene que haber más allá de esta realidad con las que nos damos en las narices?.
Los científicos y los crédulos parecen seres huidizos de la realidad, buscan otro mundo en este mundo, otra realidad en esta realidad.
Yo le cuento a mi vecino que al disparar electrones, en la doble rendija, cuando quieres observar una de ellas, poniendo un detector, el electrón detecta el detector y se va por la otra… ¡y es que alucina!.
Y si le cuento lo de que “el gato está vivo y, a la vez, el gato está muerto”… tengo que echar a correr, porque seguro, seguro, que llama a los loqueros.
“Esto hay que creérselo, ¿no?” – le pregunta, o le responde, mi amigo Ángel al profesor de Historia y Filosofía de la Ciencia.
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Por : Tomás Morales Cañedo

domingo, 8 de junio de 2008

035 - Críticas de cine - Mes de junio

“ANTES QUE EL DIABLO SEPAS QUE HAS MUERTO”,
de Sydney Lumet (E.E.U.U. 2.008).
Drama-Thriller con Guión: Kelly Masterson / Fot. Ron Fortunato/
Montaje: Tom Swartwout / Música: Carter Barwell.
Con Phillipe Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Marisa Tomei,
Albert Finney

Última –hasta ahora- película de Sydney Lumet, superviviente de aquella generación de directores surgidos de la T.V. en los años 50 en Norteamérica, generación que incluía nombres como John Frankenheimer, Arthur Penn, Robert Mulligan ó al propio Lumet que actualmente, cuando rueda su película número 44, tiene 83 años.
Despues de “Doce Hombres sin Piedad”, con la que se dio a conocer, nos ofreció títulos memorables como “Tarde de Perros”, “Veredicto Final”, “Serpico” ó, hace poco, “Declaradme Culpable”.
En esta, con un reparto de lujo, nos ofrece una historia sobre dos hermanos necesitados de dinero que deciden atracar la joyería de sus padres, una historia que tiene cierto parecido con “El Sueño de Casandra”, de Woody Allen y que no es la única similitud que les relaciona porque los dos, por ejemplo, son amantes de la ciudad de Nueva York y uno y otro la han retratado repetidamente.
El plan previsto por el hermano mayor, interpretado por Phillip Seymour Hoffman, no incluía ningún tipo de violencia ni perjudicar a nadie: la anciana dependienta que debería, ese día y a esa hora, estar atendiendo el establecimiento, no sabría ni tan siquiera quien daba el golpe, sus padres cobrarían el dinero del seguro y ellos con lo que sacasen de la venta de las joyas, tendrían resueltos sus problemas.
Los problemas de los dos hermanos, aunque los dos de índole económica, eran de carácter muy diferente. El mayor, adicto a las drogas, no era capaz de disponer del dinero suficiente que esta adicción le exigía y el menor, divorciado y con una hija de corta edad, no era capaz de atender a sus obligaciones de pagar la pensión alimenticia y además disponer del dinero suficiente para llevar una vida normal.
Pero las cosas se complican. Ese día la dependienta no puede acudir al trabajo y es la madre de los hermanos quien está en la joyería a la hora del atraco. El hermano pequeño, débil e inseguro, magníficamente interpretado por Ethan Hawke, no se siente capaz de apuntar a nadie con una pistola aunque el arma sea de juguete y contrata a un verdadero delincuente para que le acompañe. Este hombre es quien entra en la joyería mientras el hermano pequeña lo espera en el coche, pero entra, no con una pistola de juguete sino con un arma real, cargada.
La madre resulta ser una mujer brava no dispuesta a que un maleante, un sinvergüenza, les arruine el negocio y la vida y le hace frente con un resultado fatal.
El padre, ante la pérdida de su esposa, queda totalmente abatido y trata de descubrir quien estaba detrás de aquel atraco que había arruinado su vida.
Retrato de las miserias de una familia y de los rencores guardados durante años que finalmente terminan por aflorar y destruirlos a todos.
Hay cosas que una vez que empiezan es imposible detenerlas. Película tratada como si de una tragedia griega ó de un drama de Shakespeare se tratase. El hermano mayor siente se ha sentido postergado en el cariño de su padre y el hermano pequeño, superprotegido, nunca ha alcanzado la madurez y el equilibrio.
El padre, que se vió obligado a autorizar en el Hospital que desconectasen a su mujer, se ve obligado también a desconectar de la vida a su hijo mayor, causa de todas sus desgracias.
Auténtico Cine-Cine a cargo de un hombre que a pesar de su edad muestra una lucidez extraordinaria y es capaz de emocionarnos ante una situación que todos somos capaces de comprender.
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Por : Jesús Almendros - Puerto de Santa María ( Cádiz )

sábado, 31 de mayo de 2008

034 - UMA (actividades deportivas) mayores + 55 años

Al margen de las opciones que nos ofrece la Universidad de Málaga, en el plano cultural a través del Aula de Mayores, y con el apoyo de la Conserjería de Bienestar Social, quería hoy hacer un apunte y un resumen, en cuanto a las Actividades deportivas que para este colectivo de mayores + de 55 años se viene realizando, dentro de este programa y que un colectivo venimos desarrollando en el Complejo Deportivo Universitario de Teatinos, paralelamente a los ciclos de conferencias, cursos de especialización o talleres de inglés e informática.
Comencé a formar parte de este grupo en el curso 2004/2005, siempre me gustó el deporte, pero practiqué poco, tuve escasas oportunidades y ahora que se me ofrece esta, he pretendido aprovecharla ( por supuesto que sin grandes aspiraciones ), solo por aquello de mantener un poco en forma el cuerpo y hacer algunos ejercicios, así que todos los días y yá va para finalizar el cuarto año, tres dias en natación y dos en gimnasia a la semana, al principio eramos un grupito bastante reducido, pero actualmente formamos un colectivo entre ambas actividades de más de treinta personas. En el transcurso de este tiempo pasado, hemos ido haciendo lo que se dice un grupo bastante bien avenido y ya no solo intentamos mantener el cuerpo en forma físicamente sino que tambien hacemos nuestras fiestecitas, como comidas en la cafeteria del Complejo Deportivo, debe de ser entre otras cosas, el que vernos rodeados de juventud nos hace recordar la nuestra y nos contagiamos de ese espiritu que respiramos.



















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Con esta serie de fotos que he subido, podeis apreciar en parte de las instalaciones que disfrutamos, dónde intentamos mantener nuestros cuerpos en forma, practicando unos ejercicios que bajo la supervisión de un profesional como es nuestro monitor nos dirije y orienta.Además hemos participado en el "IRON PEOPLE" que todos los años se organiza durante los primeros días del mes de Diciembre a continuación podeis ver unas fotos del celebrado en el año 2006.























También hemos realizado salidas para efectuar los ejercicios al aire libre, como la que llevamos a efecto el 22 del pasado mes de Abril y que terminó con una comida en un chyringuito de la playa como podeis ver a continuación.





















Por primera vez este curso hemos decidido establecer una entrega de diplomas ( tres ), y que hemos denominado como a la perseverancia (dos ) y a la constancia ( uno ) que han recaido sobre las personas más veteranas en el grupo y que han sido los precursores de la buena marcha del mismo, así mismo hemos confeccionado una orla dónde nos vemos plasmados todos. Para la entrega de los diplomas y la orla nos reunimos el día 20 de Mayo en una comida en la cafetería del Complejo Deportivo después de nuestra sesión de gimnasia.

















Los nombres de los que se han hecho acreedores de dichos diplomas este curso por mayoría absoluta y porque se lo merecen han sido, Elsa, Rafael y Berta, que ya los veis arriba posando en la foto con los mismos, a continuación pongo la Orla correspondiente a este curso.
















En la orla y en el centro nuestro monitor Curro Mate Pacheco, que con la profesionalidad que le caracteriza nos lleva inmejorablemente, estando pendiente de todos nosotros, vaya desde aquí un aplauso general, esperamos el próximo curso seguir contando con él.
Iba a dar aquí por finalizado este apartado dedicado a las Actividades Deportivas que nos ofrece la UMA, a todos los matriculados en el Aula de Mayores de + de 55 años, pero he aquí que he recordado y no se puede pasar por alto por su importancia el " 2º Congreso Internacional de Actividad Físico Deportiva para Mayores " que se celebró en los días 1 al 3 de Marzo de 2007 en el Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, y al que asistimos una mayoría de este grupo y en el que se efectuaron diversas conferencias sobre Area de Salud y Condición Física así mismo como diversos Talleres. Este Congreso se viene realizando cada dos años, por lo tanto y según ya se nos ha informado para el próximo curso se está empezando a preparar el tercero.












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Bien y ahora yá si que termino, no sé si he conseguido reflejar de algún modo las Actividades que venimos desarrollando, pero creo que se puede tener una pequeña idea, sobre todo resaltar el espiritu que nos une tanto cultural, deportivo y festivo, esperando que el próximo curso 2008/2009, mantengamos el mismo y tengamos las mismas ganas que hasta ahora.
Como colofón y para cerrar el curso, recordar que el próximo día 26 de Junio jueves tenemos la comida de fin de curso.
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Por : Joaquín Garcia Casanova

033 - Concierto "Dúo desde el Umbral"

El pasado día 22 de Abril a las 20,00 horas y como ya tuve anunciado, se llevó a cabo el CONCIERTO DE MUSICA Y POESIA a cargo del Dúo "Desde el Umbral", formado por Evelyn Martinez , violonchelo y Salva Santana, palabra y flauta travesera, el mismo tuvo lugar en la sala Espaciu del Centro de Iniciativas Universitarias en el Campus de Teatinos.
Asistimos al mismo entre otras personas, un grupo formado por compañeros, que participamos en las actividades deportivas, que ofrece la UMA para mayores de + de 55 años, como siempre quedamos encantados y disfrutamos relajadamente escuchando al citado Dúo.
Y como para muestra basta un botón, a continuación voy a colgar unos video-clips, que nuestra compañera Francisca Fernandez Morán sacó durante el concierto espero los disfruteis.
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Bien como ya decía esto es solo una pequeña y reducida muestra son solo seis video-clips, si quereis conocer algo más sobre este "Dúo", en el mes de Febrero y bajo el apartado 012 - titulado "El rincón del poeta" publiqué diversos poemas de Salva Santana fundador del dúo y en el mismo mes apartado 011 - titulado "Desde el Umbral" Dúo, hice una breve reseña de los componentes del mismo. Espero en breve poder anunciar nuevas actuaciones y que os animéis a asistir a las mismas.

Por : Joaquin G. Casanova

032 - Problenas de Virus y Troyanos

Desde primeros de Mayo he arrastrado un problema de virus y troyano que me detectaba el antivirus que tengo instalado en el ordenador (McAfee), ante lo cual decidí solventarlo por mi cuenta y riesgo, metiendo lo que literalmente se suele decir "la pata", menos mal que tengo un disco duro externo donde tengo guardado todos mis archivos, documentos, fotos, videos y un largo etc.., borré un archivo del win32 y el ordenador no iba "ni pá trá ni pá lante", total tuve que llevarlo a que me solucionaran el problema, para lo cual tuvieron que formatear el disco duro, aunque mi "gozo en un pozo", una vez de nuevo y en casa, seguía subsitiendo el maldito virus-troyano. Cuento todo esto por si mi experiencia en algún momento puede ayudar a alguién, continúo, el dichoso virus-troyano anidaba cual reptil malévolo en las unidades de memoria USB, por lo tanto cada vez que intentaba acceder al disco duro externo que lo tengo conectado a un puerto USB, me daba el aviso del virus, la infección llega al parecer a través de los "pendrive", que hoy tanto utilizamos, es bueno que chequeemos siempre los mismos antes de operar con ellos.
El nombre de estos virus que se propagan a través de las unidades de memoria USB como ya he dicho antes son AMVO, AVPO, y KAVO, y el aviso del antivirus me decía lo siguiente :
Detectado: PWS-LegMir.gen.k.dll (troyano).
Ubicación : C:\WINDOWS\system32\amvo0.dll.
En vista de lo cual comencé a investigar en internet y en un foro sobre estos virus me recomendaron ir a la página siguiente :
Dentro de esta página encontré la solución me descargué un programa creado por el realizador de la página web, lo llevé a efecto y maravilla se acabaron mis problemas, después de acabar con el mismo, he tenido que volver a instalar todos los programas que tenía montados y que al formatear se habian ido al traste, pero en fin ya estamos aquí de nuevo y espero a partir de ahora, continuar con el trabajo atrasado.
Os recomiendo incluyais como favorito la siguiente página Web : WWW.mygeekside.com , es bastante interesante y ayuda mucho en temas de informática.

Por : Joaquín G. Casanova

031 - Pensamientos y reflexiones - Mes Mayo

PASAR DE LA POLÍTICA.

Aquí hay un error fundamental.
Suele decirse que la juventud es “pasota” y que, entre otras cosas, “pasa de la política”.
Pero yo, sin ser, ya, joven, declaro solemnemente, que también “paso de la política de los políticos”.

¡Ah¡ ¿pero es que hay otros tipos de política?

Es triste decirlo, pero una cosa es “la política” y otra muy distinta es “la política de los políticos”.
Nadie, ni yo ni tú, podemos “pasar” de la política real, de la política a mano, de la política diaria, de la política de la calle, de la política de andar por casa, de “la política del “polités”.
“Polis” significa “ciudad”, yo soy un “polités” de mi “polis”, soy un “ciudadano de mi ciudad”. Si yo, como todos, tuvimos nuestro correspondiente “claustro materno” durante nueve meses, al abandonarlo, ingresamos en el nuevo “claustro social”, “entorno ciudadano”. Sin ellos no hay vida, ni individual, ni social. Si mi claustro social, si mi sociedad va mal, yo voy mal.
“La política de la polis” no es “la política de los políticos”, éstos no viven en una polis concreta, ellos viven en las nubes, no habitan en el reino del más acá, del aquí y del ahora, ellos viven en la ucronía y en la utopía, ellos habitan en el reino del más allá, en el Reino del Futuro, que puede ser peor que el Reino del Presente, y que, como estamos comprobando, está siendo peor que el Reino de tan sólo hace unos meses.
Ellos, en su Reino, también tienen su Dios, se llama San Capital. Su religión es Santa Economía. Sus locales de culto, sus iglesias y catedrales, se llaman Parlamento y Senado. Sus Reglamento de funcionamiento se llaman Poder legislativo, Poder ejecutivo y Poder judicial, que deberían ser autónomos e independientes, pero que son heterónomos y viven amancebados. Su clase sacerdotal son Los Diputados y Senadores, que gozan de inmunidad parlamentaria (que alguien me explique por qué), como en otro tiempo (no sé si todavía) la tenían los curas, obispos,…y demás jerarquía eclesiástica. Sus fieles son los votantes que cada cuatro años se acercan, en vez de a tomar la hostia, a depositar el voto, en vez de al sagrario, a la urna.
Ese Nuevo Reino al que nos quieren llevar los “políticos” es el que, a diario, vemos cómo está degradándose, a pasos agigantados, a nivel ambiental, a nivel sanitario, a nivel alimenticio, a nivel económico, a nivel laboral, a nivel humano, a nivel mundial.
Los curas te prometían (ya no sé si lo siguen haciendo) la vida eterna que, como nadie podía demostrar que no existía, al menos te quedaba la esperanza de que…
Pero ¿las promesas de “los políticos”?. Los pisos, el I.P.C., el paro, los alimentos, la luz, la gasolina, el euríbor y las hipotecas, los salarios….

¡Dios!.
Perdón,
¡“Políticos”!.

Yo, como Epicuro, deserto de “la política de los políticos”, yo, como Epicuro: “mi jardín, mis paseos, mis conversaciones, mis amigos, mis libros, mis reflexiones….”.
A ver si nos aclaramos.
Tengo el Derecho legal a votar, a no votar, a votar en blanco, al voto nulo, a abstenerme.
Tengo el deber moral de hacerlo, pero mi conciencia es la que condiciona mi voto. “De internis, neque ecclesia”, cuanto menos cualquier hombre.
Nadie tiene el Deber legal de obligarme a hacerlo, a no hacerlo, a hacerlo así o “asao”.
Dice un filósofo estadounidense (aunque mucha gente no lo crea, en Estados Unidos hay muchos y buenos filósofos): “La LIBERTAD corre el peligro de degenerar en arbitrariedad a no ser que se viva con RESPONSABILIDAD. Por eso yo recomiendo que la ESTATUA DE LA LIBERTAD, en la Costa Este, se complemente con la ESTATUA DE LA RESPONSABILIDAD, en la Costa Oeste”.

¡”Demasié pal body lo del gringo” -ha dicho el portero de mi bloque.

AMÉN.
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Por : Tomás Morales Cañedo
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A P O L O Y D I O N I S O S

Creo que fue un filósofo europeo quien dijo algo así como :"emborrachaos, emborrachaos de amor, o de justicia, o de belleza, o de cultura, o de naturaleza, o....de lo que sea, pero emborrachaos".
Don Quijote era un borracho. Calixto y Melibea, Romeo y Julieta y los amantes de Teruel estaban, eran borrachos. Y Cristo era un borracho de justicia y de amor. Y Francisco de Asís, y Mahoma, y Einstein, y Marx, y Teresa de Calcuta, y... El mundo es de los borrachos, porque ellos rompen el molde. Un borracho nunca conoce el límite. Al borracho le pasa lo que al amante, que nunca dirá "basta","hasta aquí hemos llegado","ya está bien".Si lo dijeran estarían perdidos, dejarían de serlo. Siempre es posible algo más. Hasta la muerte si es necesario.¿No lo han hecho así los grandes hombres que en el mundo han sido?.
Los europeos, sin embargo, desde el siglo XVIII, no sólo somos sobrios sino que, además, estamos orgullosos de ello, incluso lo pregonamos. Y esto es lo que nos ha perdido, porque nos hemos convertido en mojigatos. Podremos sobrevivir, estirarnos lánguida­mente, arrastrarnos por la existencia, arrancar algunas hojas más del calendario, pero la supravida, la vida intensa, la vida intere­sante, nos estará siempre vedada.
Un sobrio querrá siempre vivir más años, un borracho, un ebrio, deseará vivir mejor, más profunda e intensamente, apurar los posos de la copa de la vida.
El sobrio es el moderado, el calculador, el que se marca unos mínimos y unos máximos que nunca y bajo ningún pretexto deberán ser sobrepasados para no exponerse a perecer ante sí o ante los demás.
Ese mismo filósofo, creo, denominó a estos dos tipos de hombres, el "dionisíaco" y el "apolíneo".
Pero comencemos por Apolo. Este era un dios orgulloso y calculador, un dios racional en extremo, seguro de sí hasta la osadía. Tanto lo era que se atrevió a desafiar al amor y a sus dardos, porque estaba segurísimo de sí.
Apolo era el gimnasta, el bello de cuerpo, el de la voz justa, el del vestido perfecto, el de la lozana juventud, el de despejado talen­to, el de la talla "canon" y el del peso ideal, el creador de la poesía, con sus ritmos medidos y sus asonancias o consonancias perfectas, el padre de la música, con sus compases medidos, el frío, nato y neto calculador. Con todo eso, o precisamente por eso, nunca logró el amor de ninguna mujer. Él era siempre el moderado. Ni mucho ni poco, sino siempre en la media. Incluso en los consejos que le daba a su hijo Faetón:"no seas excesivamente tímido ni demasiado audaz; evita llegar al cielo o descender hasta la tierra; sigue siempre el camino equidistante, es el único que te conviene".
Dionisos, en cambio era lo contrario. Era el dios del vino y la alegría, el dios de la jarana. Dionisos canta y baila, pero su cante y su baile son a su aire. Puede cantarlo y bailarlo todo, y lo hace, pero a su manera, como le da la gana, con voz aguardentosa y torpes movimientos, pero toca todos los "palos" y se marca cualquier "paso".
Sólo Dionisos fue capaz de enfrentarse a los gigantes cuando éstos se atrevieron a escalar el cielo. Dionisos, como el amante y como el borracho nunca encontrará un obstáculo lo demasiado potente como para no poder enfrentarse a él. Sus armas eran los tirsos, los címbalos y los timbales (Véase su significado en la nueva edición, nº 21, del Diccionario de la Real Academia de la Lengua).No es de extrañar que todos los pueblos se le sometieran gozosos, sin derramar una gota de sangre.
Sus trajes era exóticos y se le representaba como un joven imberbe, fresco, mofletudo, vividor, con una corona de hiedra o de hojas de parra sobre su cabeza. Y a menudo aparece sentado sobre un tonel o descansando a la sombra de una parra cargada de uvas. También se le llamaba Baco o Liber, Libre. Porque el vino, ale­grando el espíritu, lo libera, al menos momentáneamente, de toda preocupación, y le da libertad de palabras y de acciones.
Se propuso el amor de Erigona y, tras muchas estratagemas, ¡va­ya si lo consiguió¡.
Toda esta introducción viene a cuento porque me haríais feliz, muy feliz. jóvenes muchachos, si salvarais vuestra vida redimiéndoos a vosotros mismos mientras residís en la llanura de la juventud. Y eso se consigue, mientras se es joven, siendo dionisíaco, báquico, ­dejando de ser apolíneo.
Lo DIONISIACO y lo APOLINEO. He ahí TODO el secreto de la vida y el secreto de TODA la vida. Y me voy a explicar.
Nos han educado en lo apolíneo. Vivimos en lo apolíneo, inclu­so dormimos apolíneamente (aunque en los sueños Dionisos suele vengarse, por lo general).Todo lo tenemos numerado. Desde el Carnet de identidad al libro de familia, desde el domicilio a la losa de la tumba, donde pondrán la fecha de tu nacimiento (día, mes, año)y la fecha de tu muerte (día, mes, año).Y el hombre que lo vea, si es apolíneo, calculará cuántos años viviste. El apolíneo está casado con la matemática, es un calculador, es amigo inseparable del número. El templo griego era apolíneo (tantos metros de largo, por tantos de alto, por tantos de ancho; tantas columnas de lado y tantas de frente, tantos metros de frontón y...También el escultor griego era apolíneo, amigo de las medidas ideales. Todo está justo. Todo tiene que estar ajustado. Es el reino de la armonía.
Así nos han educado y así estamos educando. Somos apolíneos. Nos preocupamos de cuántos años tenemos, o cuántos hijos, o cuántos kilos de más, o cuánto ahorramos, o cuánto cuesta. ­Hemos contado infinidad de veces los 15,17 ó 23 pasos que hay hasta llegar al piso.
Cuando el apolíneo sale de viaje lo calcula todo. A tal hora salgo, a tal hora llegaré, hay tantos kilómetros, gastaré tantos litros que equivaldrán a tantos euros.
Cuando el apolíneo entra en una tienda a comprarse una prenda de vestir, le guste mucho o no le guste tanto, lo primero que hace es darle la vuelta a la etiqueta para ver cuánto marca el precio. O calcula el valor del conjunto teniendo en cuenta que este bolso puede hacer juego con aquella falda plisada, o los zapatos que no combinan con el jersey, que se matan.
Apolíneos. Así nos han educado y así estamos educando.¿Acaso no es la matemática la asignatura más importante de nuestra cultu­ra?.Hasta sentiremos compasión por ti si suspendes en Matemática a pesar del sobresaliente en Plástica, en Educación Física y en Ética, como si el hobby, la salud y la honradez, como si la felici­dad tuviera que estar bajo la calculadora de cuántas tiradas debo hacer para que me salgan dos bolas blancas y una negra. ¿Desde cuándo y hasta cuándo el "cuánto" y el "cuándo" estarán subyu­gando al "cómo"?.
Incluso cuando está en una fiesta o en una feria el apolíneo sigue siendo apolíneo, porque, a la mañana siguiente, contará a los demás cuántas cervezas, cuántos cubatas de Larios, cuántas hambur­guesas...Como si lo importante fuera la cantidad. Y que se marcha­ron a las siete de la mañana. Como si el número pudiera ser patrón, medida, del placer.
Es el gran error de toda la cultura occidental. El cuantificar­lo todo. Y como resulta que la ciencia comenzó a avanzar cuando las cualidades (peso, calor, distancia,...) fueron cuantificadas, no­sotros, más papistas que el papa, ¡a cuantificarlo todo¡, hasta la felicidad, hasta la vida, como si se pudiera coger agua con una cesta.
!Apolíneos¡!Tristes apolíneos¡.Hay que comer a las tres y cenar a las diez; hay que dormir ocho horas y descansar tales días, y sacar un cinco, y pesar cincuenta y nueve, y ochenta-cin­cuenta-ochenta.
Dionisos es otra cosa. Es el dios de lo cualitativo, del estar bien y del sentirse a gusto; es el dios de la juerga.
Un dionisíaco come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Si se va es porque quiere irse, no porque tenga que marchar­se. Si emprende un viaje quizá sepa cuándo sale pero no se preocu­pa por la hora a que tiene que llegar porque no tiene que llegar a ninguna hora. Es dueño y señor del tiempo y lo gasta o lo tira como quiere y cuando quiere.
El apolíneo, todo ufano él, le echará en cara al dionisíaco que ha empleado media hora menos en el viaje, que su coche cuesta quince mil euros más, que tiene el doble de cubicaje, que subió el puerto a ochenta con el siete por ciento de pendiente,...!Es tan feliz manejando cifras el pobre hombre!. El dionisíaco, en cambio, disfru­tará viajando, sin prisa en llegar ni en salir.¿Por qué la prisa si está siendo feliz mientras va?. Ni contará kilómetros, ni escalones, ni litros, ni cuántas veces por semana tiene que hacer el amor con su mujer para ser feliz.¡Como si la felicidad estu­viera ahí, fuera de uno, esperándolo!,¡como si la felicidad no estuviera dentro de mí,]!.
El apolíneo siempre va detrás de la felicidad. Para él la felicidad se encuentra siempre al final (cuando apruebe, cuando le suban el sueldo, cuando pague la última letra de…, cuando...cuan­do...Estará tan pendiente de las fechas del futuro que cuando éstas lleguen estará tan nervioso, tan preocupado o cabreado, que no sabrá qué hacer, porque no está entrenado, no sabe ser feliz, no está acostumbrado a convivir con la felicidad.
(¿Quién fue el que dijo que el máximo placer que se saca de una puta es cuando se está subiendo la escalera del prostíbulo?).
El dionisíaco no. El dionisíaco va disfrutando mientras va y cuando llega sigue disfrutando porque la felicidad nunca le es ajena. Está siendo feliz mientras está siendo. Nunca pone a plazo fijo la felicidad. Nunca la hipoteca
(¿Quién fue el que distinguió entre el placer de haber comido y el placer de estar comiendo?).
Uno algún día será feliz, el otro siempre lo está siendo. Uno es esclavo del cuándo, el otro es señor del ahora.
Al apolíneo le pasa lo que al avaro, que pasará todo el tiempo contando el tiempo (o el dinero) no teniendo tiempo para disfrutar­lo (¡qué ironía!).Siempre recordando el pasado.
(¡La de cosas que cuenta haber hecho cuando fue joven...cuando tuvo una novia...cuando fue a ...cuando vino de...) y amigo del futuro (¡la de cosas que hará cuando...y cuando....y cuando....).El dionisíaco, en cambio, no es que sea amigo del presente, es que está amancebado con él. Lo abraza, lo aprieta, lo estruja, lo apura. No tiene que contar nada a nadie, lo está viviendo, es feliz, está siendo fe­liz, convive con la felicidad.
¡Los apolíneos me recuerdan a los japoneses, Sony en mano, grabándolo todo, para disfrutar del pasado en vez de ordeñar el presente!
Mientras el apolíneo necesita contarlo, al dionisíaco le basta y le sobra con vivirlo. El apolíneo, sin público, se muere; al dionisíaco ni le estorba ni lo necesita. El apolíneo moriría sin un reloj al que consultar constantemente. Teme el desorden y la desorientación. Necesita saber cuánto falta para...o cuánto ha pasado desde...Dirá que ya es hora de irse porque son las tres o que es hora de levantarse porque son las siete. El dionisíaco, en cambio, permanecerá en la fiesta mientras lo pase bien, se levanta­rá cuando ya no tenga sueño y desayunará cuando tenga ganas.
El apolíneo dirá que su piso es de 230 metros, que costó 600.000 y que su dormitorio, de nogal escocés del valle de Mac, se puso en los veinte mil euros. El dionisíaco, en cambio, vivirá cómodamente en cualquier piso barato de alquiler, dormirá en cualquier módulo plegable, sobre cualquier goma espuma.
El apolíneo no sólo necesita cosas, es que disfruta teniéndolas y sobre todo contando que las tiene; al dionisíaco todo eso le importa un rábano "revenío" porque, aunque apenas tenga, es feliz.
El apolíneo dirá "sábado sabadete..." para el dionisíaco cualquier momento es sábado. El apolíneo tendrá que vestir así o "asao", el dionisíaco vestirá como le dé la gana.
El apolíneo será un lógico, un matemático; el dionisíaco será un bohemio, un poeta de rima libre, un amigo de las metáforas.
Nosotros os diremos constantemente, machaconamente,"que estu­diéis", "que ahorréis", "que os calléis", "que empleéis bien el tiem­po", "que seáis unos hombres de provecho", "que invirtáis vuestra juventud", "que sacrifiquéis vuestro tiempo libre", "que dejéis recogido el cuarto de baño cuando os duchéis", "que seáis ordenados", "que seáis educados", "que seáis puntuales", "que....
Amigo, joven, alumno, los consejos son como los euros, nunca deben darse si nadie te los pide, pero yo, apolíneo, te lo voy a dar: "nunca, a tu edad, hagas caso de un apolíneo". Rompe la baraja y apúntate a otro juego. Escucha lo que te digo, escúchame con atención, por favor, que es vital para ti, atiende mi consejo:"no hagas caso de mis consejos". Atrévete a ser dionisiaco, atrévete a ser joven.
(Claro que, el día de mañana,¿quién va a correr con los impuestos?,¿y quién va a pagar mi jubilación, y mis medicinas gratui­tas, y...?

De nuevo me sale Apolo

¡No tengo remedio¡

Hacedme el favor de ser felices.

Málaga.Octubre.1992.
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Por : Tomás Morales Cañedo
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LA PEREZA

Reconozco haber sido uno de los trabajadores que más ha disfrutado, cuando trabajaba, (“orgasmos laborales” – decían mis alumnos ), porque mi profesión era placentera. Terminaba mi jornada laboral “jodío pero contento” porque era consciente de haber sembrado y de que la tierra era fértil. Sembraba ilusión y comprobaba embarazos de ilusión. ¡Qué más puede pedir un profesor-educador!. Me pagaban por sembrar, no por recolectar.
Ser, nada menos que, moldeador, o, al menos, ayudante, de la personalidad de muchos adolescentes, en la edad crítica, cada año, y año tras año, me hacía presumir del orgullo de algo de paternidad en todos ellos, lo que no es moco de pavo.
Decía Unamuno que había que intentar, durante nuestra vida mortal, ser inmortal.
Aquello de “tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro, debería ser la obligación de toda persona”, porque son tres maneras de ser inmortal: en lo fisiológico-genético (en el mundo de la vida), en lo físico (en el mundo externo, real, físico) y en lo psicológico-personal (el mundo cultural). Tu hijo, tu árbol y tus ideas: tres formas de seguir estando presente, de no morir nunca del todo, mientras alguien viva, por ti, alguien contemple la naturaleza, por ti, y alguien piense y lea, por ti.
Pero TODOS, yo también, disfrutamos más en tiempo de vacaciones, en el tiempo del ocio, en el tempo libre de obligaciones laborales, no en el tiempo ocupado, en el tiempo del neg-ocio (negación del ocio). Sólo en el tiempo libre-de se puede ser libre-para.
Decir de alguien que “es o era muy trabajador”, “que ha trabajado día y noche”, “que murió trabajando”… son piropos humanos típicos de nuestra cultura cristiana occidental, por aquello de que el ocio se acabó apenas empezar, cuando Adán, el primer hombre fue expulsado del paraíso (ocio puro) y con la obligación de trabajar, “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Desde ese mismo momento, apenas iniciada la existencia humana, hemos venido a esta mundo a trabajar “el deber de trabajar”, se acabó el ocio y empieza el neg-ocio, el trabajo.

Yo, Tomás, como los griegos, soy de los que opina todo lo contrario.

En cualquier pueblo existe el típico “tonto” (perdón por la expresión) que dice cosas tales como: “el que trabaja para comer es porque ni puede comer sin trabajar”, “el que trabaja es porque no sirve para otra cosa”, “el trabajo es sagrado, ¡no lo toques¡”, “ lo que Dios dijo fue: ganarás el pan con el sudor del de enfrente”,… y cosas parecidas, todas con sentido, todas muy sensatas..
Los griegos dignificaron el ocio (no la vagancia), pues durante el tiempo libre hacían lo que realmente les agradaba: hablar con los amigos, pasear, escuchar música, ir al teatro, escuchar discursos en la plaza pública, en al ágora, dialogar sobre una cuestión (sobre el amor, la justicia, la amistad, el valor,…. Por ejemplo lo que aparece en los diálogos de Platón), observar, durante la noche, el cielo estrellado y lanzar hipótesis sobre el por qué de todo eso, contemplar la salida y la puesta del sol, cazar, pero por placer, manifestando la superioridad de la inteligencia humana sobre el instinto animal,…. Esto, todo esto y cosas por el estilo es lo que hacía el hombre libre, el ciudadano.
Pero el Cristianismo lo trastocó todo. Dignificó el trabajo, “!que se mueran los vagos¡”, “el que no trabaje que no coma” – dice nada menos que San Pablo. Y condenó el ocio, confundiéndolo, identificándolo, con la vagancia.
Y los romanos, que ya lo habían estropeado, lo acabaron de estropear, creando los términos, las palabras, “negotium” y “trabajo”, que viene de “tripalium”. El tripalium era un instrumento de tortura, por eso, para ellos, el trabajo era propio de esclavos. También la moral cristiana bendijo la palabrita “siervo”, “esclavo”. “He aquí la esclava del Señor”, Todos somos “esclavos de Dios”. El trabajo es un castigo divino, por haber pecado, y debemos cumplir con el deber de trabajar si no queremos perecer por toda la eternidad.
Yo, Tomás, como los griegos, reivindico, contra el deber de trabajar, el derecho a la pereza, el derecho a no hacer nada, con todo el tiempo libre por delante, sentado en la ola del tiempo, dejándome mecer por la inactividad.
“Unas vacaciones maravillosas” - ¿Qué has hecho?, ¿Dónde has ido? – No he hecho nada y no me he movido de aquí, No perdiendo el tiempo, sino dejándolo fluir, disfrutando de su chorreo.
Siempre, como alumno y, luego, como profesor me cabreó aquella preguntita de marras “tú, ¿estudias o trabajas?”. Porque la pregunta debería ser ¿trabajas estudiando o de qué otra manera?. Mis alumnos, sobre todo los del PREU, luego los del COU y, últimamente los de 2º de Bachillerato, durante el mes de Junio, de cara a la selectividad, sí que han trabajado estudiando.
Freud hablaba de “neurosis”, como un desequilibrio psicológico, porque una cosa era el “deseo” (el ocio) y otra la realidad (el trabajo). Pero la neurosis , hoy día, ha desplazado y cambiado los términos. Hoy el deseo es el dinero y la realidad, (para muchos, por desgracia) es el tiempo libre, obligatorio (parados, jóvenes, mujeres) o, por fin, conseguido (jubilados), porque el fin de semana (el FINDE), las vacaciones, las excursiones, la marcha, salir de copas, ir a cenar con los amigos,….(cuesta pelas”) o sea, euros. Nada es gratis ni gratuito, por lo que habrá que trabajar más para el coche o la moto, la gasolina, el seguro, los impuestos, poder viajar, visitar museos, acudir a un concierto, ir al teatro…. Todo cuesta dinero.
Un filósofo contemporáneo, E. Fromm, habla del ocio en la sociedad capitalista como una “alienación”: O no sé qué hacer en mi tiempo libre (me aburro) o no puedo hacer nada (me frustro), porque todo ocio-diversión que te ofertan, cuesta dinero, porque el capitalismo lo ha convertido en industria, en inversión, y hay que explotarla.
El valor de la diversión no es un fin en sí mismo, es un acto de compra que alguien te vende como cualquier otro producto.
Hay quien vende (nada se regala) y el que quiera comprar, que pague.
Pero, ¿cómo voy a comprar diversión si estoy parado o no puedo desviar nada de mi sueldo que no sea pagar la hipoteca, hacerme cargo de las letras firmadas, de los gastos de comunidad, agua, luz, Mercadota, el Corte Inglés,….
Alienación y frustración o “trabaja más, gana más, compra más, consume más”. Pero ¿si, luego, no me queda tiempo de disfrutarlo porque todo el tiempo tengo que estar trabajando para poder disfrutar, pero que no puedo disfrutarlo……”
Educamos para el trabajo, no para el ocio, así que cuando llega el tiempo libre, no sabemos qué hacer con él, no estamos acostumbrados.
Y la tendencia es ir a menos horas de trabajo, trabajo menos agotador (por supuesto produciendo más), más tiempo libre (pero ¿para què?).
Oigo decir a muchas personas, al cabo de unos cuantos días en la playa, que están ya aburridos del mar, de no hacer nada, que ya ansía volver y empezar el ritmo laboral…. ¡qué pena, oiga¡. Porque SÓLO EL TIEMPO LIBRE DIGNIFICA AL HOMBRE.
Nietzsche, un filósofo del siglo XIX, decía que había tres tipos de hombres:
- El hombre-camello, que es el esclavo, el que trabaja sin rechistar, el que apenas es persona, el que es como un animal, el que por no tener no tiene ni tiempo para sí porque es un instrumento del señor; él no es él, él es del y para el señor, feliz, gozoso de que nada le falte al señor, gozoso de cargar con los fardos más pesados a través del desierto de la vida, confiando en la eterna recompensa de su Señor (en este caso con mayúsculas).
- El hombre-león, que ya no es esclavo, que está libre de las cadenas, que es autónomo, que es rey (como el león es el rey de la selva), pero todo rey necesita súbditos para poder sentirse rey, necesita que los demás lo vean superior, necesita hacer cosas, no parar, actividad, moverse a su aire, libremente, respetado por todos …
- El hombre-niño, que no es que tenga libertad, que ES libertad total. Es lúdico, por esencia. Quiere jugar, él sólo quiere jugar, vivir, ser feliz jugando y mientras juega. Vivir bien es jugar sin parar, la vida es un juego, sentido lúdico del vivir. Ni obedecer como el camello ni mandar-ordenar-ser obedecido como el león, sino sentirse ajeno a ello. El niño quiere jugar, sólo jugar, todo el tiempo jugar. La vida es un juego. El juego vital de la vida. ¿Recuerdan lo de “si no os hacéis como niños no entraréis ….?. Pero, luego, el Cristianismo ¿por qué predica, exige, la sumisión a Dios (el hombre-camello) y no la ludopatía vital infantil de no mandar sobre nadie ni tener que obedecer a nadie?.
El ocio siempre oferta más posibilidades de ser feliz, porque el trabajo, al ser obligatorio, siempre te tiene las manos esposadas.
La calidad de vida nada tiene que ver con la cantidad de cosas (la sociedad de consumo nos ha engañado y nos sigue engañando como a chinos (¡perdón!).
El “tanto tienes, tanto vales” ya no vale, no debe valer en la época en que vivimos.
La felicidad no debe entenderse como un almacén de cosas sobrantes, sino como la carencia o satisfacción de necesidades.
“¿Quieres hacer feliz a tu amigo Pitocles?, no le incrementes sus riquezas, disminúyele sus necesidades” – dice un gran filósofo.
¿Existe la necesidad de ir a Cancún, ser dueño del coche que tarda 10 segundos en pasar de 0 a 100, tener el tipo de Elsa Pataki o el atractivo de Richard Gerre?. ¿Existiría la Pataki si todas fuerais como la Pataki?.
Yo quiero estar contento conmigo mismo, ser como soy y seguir siéndolo; no quiero competir, ni seer el primero. Quiero pasear por la vida. “¿ hacia dónde? – me preguntaba una testido de Jehová- ¿qué sentido tiene la vida?.
Yo no quiero ir, prefiero quedarme. El que pasea y es feliz cuando pasea, puede cambiar de rumbo y seguir siendo feliz.
Para mí la vida no es un camino, un tránsito (éste sí tiene vida y destino; todo camino va a alguna parte, todo camino es medio para, y la felicidad se supone que está al final del camino). El paseo no, el paseo es un fin en sí mismo, se pasea para pasear y ser feliz paseando, viviendo. El que pasea no quiere llegar el primero, ni ansía llegar al final del paseo, porque no hay final, el final lo pone el paseante.
No quiero competir.
Quiero seguir con mi pelo, cada vez más canoso (sin Grecian 2000 y sucedáneos), con mi barriguilla de los sesenta y tantos (sin martirios corporales), con mis arrugas faciales (sin necesidad de tapajuntas), con mi mollete de Antequera y mi aceite de oliva cordobés mañanero, con mis asentadas viendo salir el sol desde Santa Clara, contemplando el adiós del sol tras la montaña hasta mañana…. Y quero seguir siendo yo y así.
Hay un libro que os recomiendo. Se titula “La vida simple”, es de un periodista. Carlos Fresneda.
“En la vida no hay “corten” ni “repetimos”. Todo, siempre, es original. Todo ocurre en vivo y en directo. No hay segunda oportunidad. En la vida no hay moviolas.
“No caigamos en la trampa de crearnos necesidades (no naturales) para autojustificar la necesidad de trabajar más, para poder satisfacerlas”.
Incrementar la jornada laboral, para ganar más, para poder tener más cosas, pero que no podré disfrutar de ellas porque no tendré tiempo para ello, porque tendré que trabajar más… 1Un absurdo, oiga¡.
En vez de ir, necesitados de algo, a la tienda a adquirir lo que satisfaga la necesidad, entramos, miramos, compramos y, luego, justificamos la compra creándonos futuribles necesidades que acabamos de inventarnos.
Es la tiranía de los “y si” (y si llueve…. Y si hace frío….. y si hace calor…..y si me invitan a una cena….y si tengo que ir a una fiesta….” La maleta, las maletas. Cosas, cosas y más cosas. Estamos contaminando nuestra existencia de cosas. ¡La madre que las parió¡.
Nos creemos dueños de la naturaleza y somos esclavos de las cosas.
¡Qué bajo hemos caído!.

Coge a tu pareja, daos un apretujón. Coge a tu hijo, dale cuatro besazos. Mira al cielo y jura, en arameo, “Dios, la de cosas que, realmente no necesito para ser feliz”. Aunque esto también lo dijo un filósofo.
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Por : Tomás Morales Cañedo
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EL OTRO LADO DE LAS COSAS.

Voy a darte un consejo (a pesar de que los consejos son como los euros, nunca deben darse si no se piden , y si se piden….¡cuidado¡): “Cuando veas que todos, unánimemente, piensan y afirman lo mismo de la misma cosa o del mismo acontecimiento, desconfía, ponte del otro lado, averigua la otra cara de las cosas”. No puede ser que personas tan distintas, en circunstancias tan diversas, piensen y digan exactamente lo mismo.

Os cuento un hecho real.
Al poco de cruzar este escribidor el Despeñaperros, desde mi queridísima Castilla ( o País Leonés, como quieren ahora los separatistas de mi tierra) y asentarme en Andalucía, voy, con la que hoy es mi esposa, Aurora, a la feria de Sevilla. Caseta militar. Mi cuñado que se acerca a una belleza joven, con traje de gitana, que la saluda, habla con ella y me supongo lo que le susurraría al oído porque, al rato, viene a sacarme a bailar sevillanas. Un corro a nuestro alrededor. Ella grácil, con desenvoltura, con salero y con solera y yo que…. “un pollo “apeao” se habría desenvuelto mejor”. El mayor ridículo de la feria y yo como protagonista. Su belleza y su moverse contra mi torpeza y mi impostura; y todo en medio de un corro con gente haciendo palmas. ¿Os lo imagináis?. Pues mucho más.
Al sentarme, entre aplausos no sé por qué, juré por todos los dioses que aprendería a bailar sevillanas.
Córdoba. Mes de Octubre. Academia de baile. El único varón, no rociero, era yo. Y aprendí.
¡Vaya que si aprendí!. Baile de Academia, pero me defendía bastante bien.
Mes de Mayo. Feria de la Salud, de Córdoba. El record de bailes de sevillanas era mío. Con mi esposa. Con las esposas de mis amigos. Con las esposas de compañero del Instituto. Hasta con las esposas de los inspectores de Educación. “A mí me toca la tercera”, “pues yo voy detrás de ti”, “entonces yo soy la quinta”. Me destrocé los pies, de tanto bailar.
Al año siguiente, mis compañeros del Instituto, los inspectores de Educación,… todos bailando sevillanas.
Yo ya no bailé más sevillanas, hasta ahora, que sigo sin bailarlas.
Yo reconozco que soy una persona un tanto peculiar, no sé si rara, pero un tanto excepcional.
Yo prefiero dar la vuelta por detrás y ver la otra cara de las cosas. Porque las cosas son como las monedas o los billetes, tienen siempre dos caras.
¡Ah!, se me olvidaba. La sevillana que, todavía llevo grabada en mi mente, de tanto oírla, era El Desamor, de Los Rocieros.

“El amor es un viento, que igual viene que va. Se muere…. Vuelve a resucitar. Si me enamoro…. Me desenamoraré….. enamorarme otra vez.
“Cuando más te quería me dijiste que no; y el amor…. Se volvió desamor….”
“El amor es un juego, con su cara y su cruz. Puede ser nieve y fuego, puede ser sombra y luz…..”
La contradicción, la oposición, la antítesis, la lucha de contrarios. Así soy yo. Me gusta pensar-contra.
Todo esto ¿a qué viene?. Como podéis comprender no es para hacer propaganda de mis dotes artísticas. Sino porque acabamos de celebrar el 2º Centenario del 2 de mayo (“¿de qué año?” – preguntaría un alumno de la E.S.O), del 1808. Ya saben. Móstoles, batallas, Carlos IV y Fernando VII, Goya,…
“Y el heroico pueblo de Madrid se levantó en armas contra el invasor”.
¿De verdad?. ¿Lo creen Uds?.
Yo opino lo contrario, Creo que si hubiéramos aceptado las ideas ilustradas de la Revolución Francesa, serenamente, en paz….habríamos adelantado muchos años, nos habríamos ahorrado muchos tropezones y marcha atrás, y otra vez arrancar…
Nos habríamos ilustrado directamente, de prisa, sin pausa. Habríamos estado en el vagón de cabeza de los Derechos y de las Libertades.
Nos tiramos a la calle pidiendo que llegara el Deseado que ya era, fue y se mostró como, un Indeseable.
“El dos de mayo no fue un movimiento patriótico, fue un día de cabreo”. Y no lo digo yo. Lo dice, nada menos que, Arturo Pérez Reverte, que de esto sabe la tira. “Un día de cólera” se titula el libro, en Alfaguara, editado con motivo del Centenario.
Para autojustificarse y reafirmarse hay un método, de toda la vida, como es descalificar al contrario. Al Rey José I Bonaparte, al momento lo denominamos “Pepe Botella”. ¡Hala, ya podemos, pues, empezar a tirarle piedras”.
¿Dónde se encontraba, en ese momento, el Ministro de la Guerra o de Defensa?. Este señor (¿) tras desbaratar el plan que el Capitán Velarde había pergeñado para resistir a los franceses, sólo se le ocurre salir a la calle, no para ponerse al lado del pueblo, sino para calmar voluntades, para apagar la revuelta, convencidísimo de lo inútil que es resistir a los franceses. Apuesta por el despacho más que por el pueblo.
¿Se levantó en armas el ejército?. No. Estaba muy tranquilo en sus cuarteles. ¿Dónde estaban los generales….?. El Capitán General de Madrid, con la sangre aún caliente y humeante en las calles decide escribir una carta al Duque de Berg, poniendo a las autoridades españolas, al ejército y a todo el país a sus pies.
Sólo dos capitanes, Daoiz y Velarde, heridos, rematados en el suelo y muertos en la defensa del Cuartel de Monteleón, y un teniente, el teniente Ruiz, muy herido. ¿Entonces, quiere decir que….?. Sí, quiere decir eso que estás pensando. Que fue un día de cabreo y no un movimiento patriótico.
Sus cadáveres estuvieron expuestos en la Iglesia de San Martín. ¿Saben Uds. cuántas personas velaron sus cadáveres?. Solamente una.
Daoiz y Velarde actuaron contra las órdenes recibidas, es decir, desobedeciendo (¡Unos militares desobedientes¡). El incumplimiento de la ley puede llevarte a ser un héroe de la patria, derramando su sangre por ella, o puede conducirte a un consejo de guerra, ser considerado un traidor a la patria y condenado a muerte por traición.
Cuando se habla de que “el pueblo de Madrid se levantó en armas”, ¿de cuántas personas estamos hablando?. Entre 1000 y 2000. No más. Muy pocas personas, pero muy indignadas, muy cabreadas. Solos. Sin políticos que lo ordenasen ni apoyasen y sin militares que los dirigieran.
Estas menos de 2000 personas no es que ayudaran al ejército, lo substituyeron, para su alabanza y para vituperio del estamento militar.
Esto es lo preocupante de aquella España, aquel extraño país en el que las tabernas eran más decisivas que las universidades.
“Veníamos a ayudar a un país retrasado y hemos acabado luchando con mujeres, tenderos y putas”.
“!Qué extraño pueblo, que la muerte por la patria le produce tanto placer como hacer el amor con la parienta”!
Eso era, pues, lo preocupante, que fuera el pueblo llano, en general analfabeto, huérfano de Rey (el 20 de Abril Fernando VII había pasado la frontera francesa), huérfano de políticos (¡vaya papelón el de la Junta de Gobierno¡) y huérfano de militares (¡tan imprescindible su formación para una batalla¡).
Ese llamado “pueblo de Madrid” sería (hoy), actuando de la misma manera, considerada una chusma, una canalla, unos rufianes, un grupo de revoltosos, unas minorías desintegradas, un populacho de navaja fácil, armado con piedras, palos y cuchillos.
¿No le habríamos enviado, hoy, a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, para dispersarlos, detenerlos, ponerlos a disposición de la justicia por “desorden público”?.
¿Cuánto tiempo tuvimos que soportar Absolutismo y clericalismo?, ¿Cuánto tiempo estuvo viva la Pepa”?. ¿Cuándo llegaron las libertades a esta nuestra España?.
¿Debería haber estado ligado el futuro de España al de la avanzada Francia, haber seguido su estilo, haber chupado rueda y aprovecharse de la escapada y haber sacado ventaja a las demás naciones?
¿Fue un acierto o fue un error encender la mecha de un incendio condenado, de antemano, a quemarse, sobre todo si los bomberos no estaban allí?.
Dejarse permear por una cultura probadamente superior, en todos los órdenes, ¿era lo más conveniente o no?. ¿O es que todavía creemos en eso que los nostálgicos del pasado denominan “identidad cultural”?.
Y al terminar la batalla de Madrid, sin militares que retirarse por no haber intervenido, es la hora de que entren los enterradores para que los cadáveres no huelan, que entren los pintores para dar fe de lo ocurrido, que entren los poetas para cantar con la palabras.
Lo que Goya pinta es el aplastamiento del pueblo con la connivencia del gobierno y de los mandos militares.
Lo que nos cuentan los Episodios Nacionales de Don Benito Pérez Galdós ¿es lo mismo que nos cuenta Arturo Pérez Reverte?
La cara y la cruz de las cosas. El viento que ¿viene o que va?. ¿Cuál es la nieve y el fuego?, ¿Cuál es la sombra y la luz?
Y después de 1808 llegaría 1015. ¿O es que ya nadie se acuerda?. Y entre la caballería prusiana y la artillería británica permitieron que el Duque de Wellington venciera, definitivamente, a Napoleón en Waterloo. ¿Y a continuación?. Pues el reparto del Congreso de Viena. ¿Y….? Pues que lo que vino detrás fue peor. Cada nación tendría que hacer su propia revolución, a la francesa, su evolución a la democracia, con enormes costes en vidas humanas y enfrentamientos internos.
¿Y si Napoleón hubiera vencido en Waterloo y toda Europa, a imagen y semejanza de Francia, hubiera pasado del Antiguo Régimen al régimen de libertades y nos hubiéramos ahorrado toda la sangre de las revoluciones del XIX?.
Quizás ya, entonces, hubiera habido una Unidad Común Europea.
Para colmo, la solución teórica adoptada para acabar con el “homo universalis” de los Ilustrados fue el nacionalismo. La parcela. El terruño. La nación. ¿No nacieron, de estas crías, las dos guerras mundiales?.
Como les decía. La cara y la cruz. El haz y el envés. La otra cara de las cosas.
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Por : Tomás Morales Cañedo